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Entre
los surcos tu cuerpo moreno es un racimo que a la tierra llega.
Torna los ojos, mírate los senos, son dos semillas ácidas y
ciegas. Tu carne es tierra que será madura cuando el otoño te
tienda las manos, y el surco que será tu sepultura temblará,
temblará, como un humano al recibir tus carnes y tus huesos -rosas
de pulpa con rosas de cal: rosas que en el primero de los besos
vibraron como un vaso de cristal-. La palabra de qué concepto
pleno será tu cuerpo? No lo he de saber! Torna los ojos,
mírate los senos, tal vez no alcanzarás a florecer.
(Pablo
Neruda
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